QUE SUCEDIO UN DIA COMO HOY 30 DE NOVIEMBRE EN NUESTRA HISTORIA

  • 1791.- Fundación de la Universidad de Quito.
  • 1842.- Fusilamiento público en Bogotá del coronel Apolinar Morillo por su participación en el asesinato del general Sucre.
  • Amigos invisibles. En verdad que la Historia como un cajón de sastre o una caja de Pandora dentro de la variedad con que tanto juega y nos deleita es a veces impredecible, y viene a cuenta esta situación porque ahora voy a tratar sobre un personaje que de héroe de la Independencia lleno de fe en cuanto sustentara, de la noche a la mañana se vio envuelto en manejos inesperados aparecidos en su vida dentro de un mundo confuso donde se jugaba a la buena suerte, porque la vida y el prestigio valieran poco ante el descalabro que producía una guerra encarnizada y las consecuencias derivadas dentro de un caudillismo en formación, que trajo como consecuencia dos siglos de desgaste moral y de errores para no hablar de aciertos, que se pagaron caros. Una de esas historias veladas que ahora traigo al recuerdo se refiere a cierto osado trujillano de Venezuela, del que según dijera otrora de recordado hombre hecho de la nada pudo llegar a coronel graduado en los ejércitos de Colombia, la de Bolívar, y por acasos malparidos del destino vino a transformarse en el antihéroe de la película dramática, porque liquidar a un hombre justo sin pensar en las consecuencias dentro de una guerra prolongada y llena de secuencias, era algo del común. Pero que el muerto haya sido el Gran Mariscal de Ayacucho, y el conductor de tal asesinato por encargo responda al nombre de Apolinar Morillo, ya tiene otra connotación, que transforma esta trama en algo de terror.
    Apolinar Morillo nace en el burgo serrano de San Lázaro, no lejos de Trujillo de Venezuela, tierra de pan coger donde se asientan los indios tirandáes mientras es regado por la cuenca del río Jiménez, y ello acontece hacia 1787 en un hogar compuesto por el ejemplo del trabajo y la rectitud de sus ejecutorias. Y allí crece Apolinar en un medio cerrado con el campo agrícola que tiene ante los ojos, sin mayores vaivenes, hasta que los sucesos confusos oídos en la turbamulta de los hechos sobre los acontecimientos invasores que ocurren en España y sus repercusiones en América reavivan el celo y la desconfianza, y cuando en 1810 la provincia comienza a arder con los bandos patriota y monárquico ya en juego, tal vez por un sentimiento lógico de compañerismo el san lazareño entra a pensar en la necesidad de hacerle compañía a una patria americana de la que se habla, por lo que con este impulso inicial abandona el lar nativo para enrolarse con la rueda de la fortuna en las primeras acciones militares que aprendiendo sobre la marcha se suceden en estas Primera y Segunda efímeras repúblicas de ensueño, de cuyos trasteos y acciones en que interviene en 1813 el soldado Morillo es ascendido a Alférez (subteniente), y pronto, ya en los aciagos días de 1814 en que aparece la sombra siniestra del bravo militar astur José Tomás Bobes, las insignias que corresponden le son conferidas con el ascenso a Teniente del Ejército en que lucha, desde luego que por méritos obtenidos en los campos de batalla.
    A partir de este tiempo su actividad es varia en Venezuela, siempre en el terreno patriota, porque el teniente Morillo supo mantenerse en los momentos de peligro y con la verticalidad necesaria, de donde entre otros encuentros bélicos se conoce que asiste al combate de Bárbula (30-9-1813), cerca de Valencia, a las órdenes de Rafael Urdaneta, donde fallece heroicamente el neogranadino Atanasio Girardot. Desde luego y como era costumbre sigue en el ejercicio militar (que se desconoce en los detalles) por varios años de dura lucha, hasta guerrillera, donde se enfrentan facciones diversas caudillistas y sobresalen los más valiosos, entre derrotas y triunfos, mientras aparecen las figuras deslumbrantes de Bolívar y José Antonio Páez y algunos quieren dividir la república en dos mitades. En esos tiempos ya finales de la segunda década novecentista los acontecimientos políticos y militares toman un giro mayor debido, entre otras causas, al agotamiento del erario español para sostener la Guerra en América y sobretodo con el recalcitrante Simón Bolívar, de donde mediante los tratados de Paz firmados en Trujillo, de una guerra bastante perdida para los patriotas con rapidez se transforma en algo exitoso que culmina para Venezuela en la batalla de Carabobo (24-6-1821), a la que asiste Apolinar Morillo, con la experiencia que ya tiene en estas lides guerreras, agregando el detalle para el trujillano que a partir del año anterior de 1820, según cuenta la Historia, éste se ha incorporado el risueño ejército que se destina hacia la llamada Campaña del Sur, de la nueva Colombia desde luego, de donde se presume que por ese regreso temporal a Venezuela ya anda a las órdenes del propio libertador Bolívar.

    Sigue así el camino bélico hacia el Sur para guerrear en el extenso Cauca cuyo epicentro político es Popayán, y así asiste a la dura por difícil batalla de Bomboná (cerca de Pasto, el 7-4-1822), donde se distingue al lado del caroreño Pedro León Torres, y por cuyo valor a Morillo pronto se le asciende al rango de Capitán efectivo, mientras debe incorporarse a las llamadas “represalias de Pasto”, con que Bolívar ordena duramente castigar con tropas entrenadas a los testarudos monárquicos que en el lugar habitan, comandadas en este caso por Bartolomé Salón y Antonio José de Sucre. De allí el trujillano militar junto con otros ejércitos bolivarianos que marchan rumbo al Sur sigue el derrotero de la conquista y en 1823 penetra en el disputado Ecuador, actúa militarmente en el trágico Riobamba como también en el norteño Imbabura, y de entonces allí permanece frente al valle que domina el Pichincha, donde se asienta con cargas emocionales hasta 1826, cuando por los servicios distinguidos que presta es ascendido a Teniente Coronel graduado, alcanzando posteriormente el grado de Coronel, desde luego de la República de Colombia. Pero en verdad lo que verdaderamente guarda un halo triste hacia la memoria de Morillo es su intervención directa, acaso obligada y por complacencia tribal, en el vil asesinato del cumanés general Antonio José de Sucre, ocurrida por circunstancias políticas del momento y para Morillo de la manera más sucedánea, porque nadie esperaba que algo así ocurriera.
    Bueno es recordar en este aparte que el Gran Mariscal de Ayacucho es una figura que se agiganta después de esa famosa batalla peruana, a quien muchos le temían por tantos éxitos no solo militares sino políticos o de Estado, al consolidar la República Boliviana, creada por el caraqueño Bolívar. Si a esto sumamos que el cumanés a su paso por Quito se enamora de una dama de la localidad algo gordita, que llega a aprisionarle el corazón, o sea la ennoblecida doña Mariana Carcelén y Larrea, que usara el título nobiliario de Marquesa de Solanda, con quien casa por poder dado sus trajines políticos que lleva a cabo muy lejos de Quito, y con quien piensa desde luego establecerse en dicha ciudad, una vez terminados los afanes que lleva a cabo. La noticia de su residencia en dicha ciudad no cae muy bien que digamos dentro del grupo de caudillos que están dispuestos a gobernar por siempre en aquellos territorios que en su amplitud de extienden desde Popayán hasta el sur de Guayaquil, para lindar con el Perú, y entre estos capitostes de fortuna se hallaban algunos como Juan José Flores, nativo de Puerto Cabello en Venezuela, que será Presidente del Ecuador, hombre tenebroso y de marramucias capaz de cualquier cosa para arribar al poder, José Hilario López, payanés, sibilino en el trato que es otro general de cuidado, luego Presidente de Colombia, y el tenebroso payanés José María Obando, también futuro Primer Magistrado de Colombia, quien no se detiene en el asesinato para obtener ganancias y poderío. Así las cosas, tanto para el general Flores como para el otro José María Obando, la figura del mariscal Sucre sobraba en Quito, y por tanto había que eliminar solapadamente al recio contendor. Como antes lo habían querido hacer en Bolivia. En los preparativos serios del magnicidio dio la coincidencia que el coronel Apolinar Morillo decidió regresar hacia el Norte, con la intención de volver a Venezuela y posiblemente a su terruño de San Lázaro, donde le esperaba alguna familia que tenía muchos años de no verlo, y como para aquel tiempo a fin de viajar se requería una autorización especial o pasaporte para evitar inconvenientes, el trujillano visita a su paisano general Flores en la solicitud de este salvoconducto viajero, a lo que desde luego éste no se opone y al contrario le entrega una carta cerrada y acaso lacrada para que con lo privado que contiene Morillo la entregue en Popayán y en propia mano al “tigre” (alias o apelativo por el olor que despedía) José María Obando. Y con este pasaporte Apolinar Morillo se despide de Flores y de Quito para tramontar la sierra que lo espera al paso de buena caballería mular, de donde transita por el camino real de Tulcán, Pasto y con calor y vientos fríos entra en el neogranadino Popayán, asiento y cuartel del general Obando, donde no está al cabo de saber la misión que le espera y el suplicio mental que lo acompañará para toda la vida.
    La entrevista de ambos personajes fue larga y cordial, con muchas imágenes de la guerra, mientras a Obando se le iluminaba el seso, que no el entendimiento, al pensar de una manera horrible, que fue cuando le dijo a Morillo, sin mayores rodeos que dada su condición de militar y como hombre de confianza, que ya se lo expresara Flores, lo tenía escogido para llevar a cabo una misión secreta en la serranía cercana con personal a su mando, o sea eliminar físicamente al cumanés Antonio José de Sucre, por el temor que se tenía respecto al mando definitivo que iba a ejercer en amplios lugares del Ecuador y sur de Colombia. Por el principio castrense de la ciega obediencia, que no puede ser rechazado y para evitar consecuencias en su persona y traslado, ayuno de disputas tuvo que aceptar la encomienda fatal sin esgrimir objeciones, poniéndose así en contacto con el guerrillero mestizo José Eraso (cómplice que indica el sendero a seguir), pastuso de la confianza de Obando y con dos más ayudantes, de donde tal cuarteto siniestro se dirige hacia el sitio montuoso de Berruecos, en el camino que viene de Neiva por Popayán, y que con poca escolta transitara plácidamente ese gris viernes 4 de junio de 1830 el mariscal Sucre proveniente de Bogotá y una vez terminada la labor parlamentaria que a la cabeza del Congreso Admirable efectuara en la capital de la república, así como de haberse despedido, quizás presintiendo ambas muertes, con el Presidente de Colombia, Simón Bolívar. Sobre este vil asesinato en que participan además dos peruanos y un colombiano tolimense, fuera del coronel Morillo, quien es considerado el autor material, porque el intelectual hoy nadie niega que fue Obando, se ha escrito innumerables estudios, dada la importancia a fin de recuperar información por la calidad que tenía el occiso, aunque para otros este hecho bochornoso no era entendido tan grave dentro de la situación de la época, al considerarlo uno más caído en la contienda. Sobre este muerto de lujo, “el Abel de Colombia”, como lo llamara Bolívar, se ha escrito mucho en el trance hacia la vida eterna, y para ello basta con citar los estudios que reposan en la fundación-biblioteca Luís Ángel Arango, de Bogotá, y el excelente trabajo de análisis e interpretación llevado a cabo por el erudito académico de origen catalán Manuel Pérez Vila.
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  • 1867.- Nace en Arequipa, Max González Olaechea, el primer médico latinoamericano en ser nombrado Miembro de Honor de la American Academy of Medicine, en Nueva York.
  • File:Max González Olaechea.JPG
  • Hijo de Julián Gonzáles y Trinidad Olaechea. Realizó sus estudios superiores en la Facultad de Medicina Humana San Fernando de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima, en la que se graduó con una tesis sobre la cirrosis hepática.
    Fue destacado médico y profesor en el Perú de su época. Fue tres veces decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Marcos, catedrático de Patología General, de Clínica Médica, de Medicina Legal, de Nosografía Quirúrgica, de Teoría de Partos, de Patología y Clínica Propedéutica y Semiología y, finalmente, de Clínica Médica de Varones.
    De igual manera, fue presidente de la Academia Nacional de Medicina, entre 1921 y 1923, y el primer médico latinoamericano en ser nombrado Miembro de Honor de la American Academy of Medicine, en Nueva York.

    1903.- Muere Francisco Blanco García, escritor e historiador peruano.

  • Francisco Blanco García
    (Astorga, 1864 - Jauja, 1903) Historiador de la literatura española. En 1880 entró en la Orden de los agustinos. Estuvo en el convento de El Escorial y más tarde en Sudamérica. Se le debe Fray Luis de León: estudio biográfico crítico y, sobre todo, La literatura española en el siglo XIX (3 tomos, 1891-93); es una obra esencial para el estudio literario de la época, aunque muchos de sus juicios ya no son válidos; incluye las literaturas en lengua catalana y gallega. Clarín la atacó por considerarla parcial. Otras obras de menor importancia son Sor Juana Inés de la Cruz, Santa Teresa y San Agustín y su época.
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  • 1927.- Nace en Cajamarca, el abogado Alfonso Barrantes Lingán, "Frejolito", el primer Alcalde socialista de Lima (1984-1987), creador del Programa del Vaso de Leche, candidato a la presidencia de la República (1985).
  • 1997.- Muere Rafael Otero López. Autor de los valses "Los algarrobos", "La vidalita" y "Ven amor". Su vals "Odiame" se hizo mundialmente famoso, Otero compuso la música para el soneto el "Ultimo Ruego" del poeta tacneño Federico Barreto.
  • 2007.- Muere en Lima, Carlos Dávila Herrera, antropólogo y periodista con numerosas investigaciones sobre la selva peruana y las comunidades nativas de la Amazonía. Fue conocido como el "charapólogo"
  • .1821 Declaración de independencia de Santo Domingo
  • File:Trabucazo.jpg
  • La Guerra de la Independencia Dominicana le dio a la República Dominicana su independencia de Haití en 1844. Antes de la guerra, toda la isla La Española había estado bajo el dominio haitiano durante 22 años cuando Haití ocupó el nuevo Estado independiente llamado Haití Español en 1822. Después de los esfuerzos hechos por patriotas dominicanos para independizar el país del dominio haitiano sobrevinieron una serie de batallas que sirvieron para consolidar la misma (1844-1856). Los haitianos hacían ataques incesantes para volver a dominar la recién creada República, pero con resultados fallidos.

  • Santoral

    Los Santos de hoy viernes 30 de noviembre de 2012
    Andrés, Santo

    Andrés el Apóstol



          

    San Andrés
    Lima Cathedral St Adrew.jpg
    San Andrés en el frontis de la Catedral de Lima
    Apóstol y Mártir
    ApodoProtocletos ('el primer llamado')
    NacimientoBetsaida, Galilea
    FallecimientoPatrás, Grecia
    Venerado enIglesia católica, Iglesia ortodoxa, Iglesias no calcedónicas, Iglesia anglicana.
    Festividad30 de noviembre
    Atributoscruz en aspa
    PatronazgoIglesia ortodoxa, Bandera de Escocia. Escocia; antigua Flag of Prussia 1892-1918.svg Prusia; Bandera de Ucrania. Ucrania; Bandera de Grecia. Grecia; Flag of Romania.svg Rumania; Bandera de Rusia Rusia; Flag of Malta.svg Malta;
    Sicilia, Amalfi, Borgoña, Baeza, Berlangas de Roa, Pica, Villafalé
    San Andrés (griego: Ανδρέας, Andreas), fue el primer apóstol llamado por Jesús, el Protocletos. Hermano de Simón Pedro. Una tradición muy antigua cuenta que el apóstol Andrés fue crucificado en Patrás, capital de la provincia de Acaya, en Grecia. Que lo amarraron a una cruz en forma de X y que allí estuvo padeciendo durante tres días, los cuales aprovechó para predicar e instruir en la religión a todos los que se le acercaban.

    [editar] Patronazgo

    San Andrés es ante todo el santo patrono y cabeza de la Iglesia ortodoxa, del mismo modo que su hermano San Pedro lo es de la Iglesia católica y San Marcos de la Iglesia copta, entre otros.
    Es también el santo patrón de Rusia, Rumania, Escocia, Grecia, Ucrania, Malta, Sicilia, de Huasquiña y Pica en Chile, en España de Éibar (Guipúzcoa), Baeza (Jaén), Pobladura de Pelayo García y Pobladura de Yuso (León), Berlangas de Roa (Burgos), Ligüerzana (Palencia), Almoradí (Alicante), San Andrés (Santa Cruz de Tenerife), Estella (Navarra) y Sant Andreu del Palomar (actualmente distrito de Barcelona); en Colombia del archipiélago San Andrés y Providencia; en México de San Andrés Tuxtla, en el estado de Veracruz; en Perú es santo patrono del poblado de San Andrés de Tupicocha en Huarochirí-Lima; en Venezuela de Onoto, municipio Cajigal del Estado Anzoátegui. Fue santo protector del Ducado de Borgoña, y desde 1594 lo es de una de las fundaciones más antiguas de Europa, la Fundación Carlos de Amberes (Real Diputación de San Andrés de los Flamencos) en Madrid. Da nombre a la bahía de San Andrés (Florida).

    [editar] Iconografía

    A partir de finales de la Edad Media, a San Andrés se le reconoce por la cruz en forma de aspa que tomará su nombre: Cruz de San Andrés, crucifixión imaginada como pareja a la de su hermano, San Pedro; sin embargo, se basa en una tradición que no se apoya en ninguna fuente documental.
    Caravaggio, no obstante, lo representa en una cruz latina, al contrario que Rubens, que sí lo hace en la propia de aspa.
    Otros episodios de su pasión (arresto, flagelación, crucifixión, descendimiento de la cruz...) también han sido representados, así como de su advocación en la que se le representa con red de pescador, casi siempre con su hermano Pedro.

    Apóstol, 30 Noviembre
    Everardo, Santo
    Sacerdote, 30 de noviembre
    José Otín Aquilué, Beato
    Mártir salesiano, 30 Noviembre
    José Marchand, Santo
    Mártir, 30 Noviembre
    Federico de Ratisbona, Beato
    Leñador, 30 Noviembre
    Cutberto (Cuthbert) Mayne, Santo
    Mártir, 30 Noviembre
    Ludovico Roch Gietyngier, Beato
    Sacerdote y Mártir, 30 de noviembre

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